miércoles, 4 de julio de 2012

Dura derrota y punto final a la ilusión de Boca

Emerson hizo dos golazos para darle el primer título copero a Corinthians

Perdió merecidamente por 2-0. Quedó frustrado su sueño de ganar la séptima Copa Libertadores y luego de haber resignado el torneo local, todo indica que la noche de Pacaembú también marca el cierre de un ciclo.

Aquellos que creen en las señales del destino se animaron a asegurar que esta final de la Libertadores no era para Boca cuando, en la Bombonera, Viatri estampó el cabezazo en el travesaño. Después, alimentaron esa teoría en la previa: por la ausencia rara de Roncaglia, el llamativo regreso a escena de las diferencias de los jugadores con el técnico, por los líos con las entradas, por ... Todo lo coronó el partido. Es como si Boca no hubiera estado aquí, en el Pacaembú . Lo reflejaron a la perfección sus dos máximos íconos, esos que están enojados con el DT. Este Riquelme se pareció a una sombra. Y Schiavi, también.

 Y si ellos contestan así, ¿qué se puede esperar del resto? La primera mitad en el Pacaembú fue como una fotocopia de los sucedido la semana pasada en la Bombonera. Ambos tuvieron marcadas dificultades para llegar al arco de enfrente, aunque a Boca, pasados los primeros 20 minutos, le costó una enormidad mantener la pelota y hacerse fuerte en la mitad de la cancha.

Para colmo, como ratificando que las turbulencias previas no habían cesado, apenas pasada la media hora el uruguayo Sosa reemplazó a Orion, quien muy temprano en el partido recibió un golpe involuntario de Somoza que le redujo la flexibilidad en la rodilla izquierda. Apuntando a la posible definición con tiros desde el punto del penal, imposible fue ignorar que, con Sosa de titular, Boca pasó tres rondas de la Copa Argentina (Olimpo, Rosario Central y Deportivo Merlo) con resoluciones desde los 12 pasos.

Mientras Silva tomó esta final como un combate cuerpo a cuerpo contra los centrales Chicao y Leandro Castan, Mouche se perdió en la intrascendencia del ir y venir por los costados. Aislado Riquelme, sin capacidad en Erviti y Ledesma para pasar por sorpresa al vacío y por la escasa gravitación de los delanteros, para Boca fue un alburvulnerar a Cassio, el arquero de un equipo invicto en la Copa y que, de local, sólo recibió un gol.

El segundo tiempo fue una suce- sión de sinsabores para el equipo de Falcioni. Muy temprano en el complemento, luego de una infracción de Riquelme-, Corinthians festejó el primer gol. Esa pelota detenida aterrizó en el área de Boca, Danilo asistió de taco a Emerson y el mejor delantero del partido ajustició a Sosa con un disparo de derecha.

Boca seguía sin dar señales de vida en los lugares vitales de su estructura. Riquelme seguía distante de la pelota y eso provocaba que tanto Mouche como Silva pasaran hambre en el último cuarto de cancha. A Erviti no le daba el hilo para ocupar el lugar dejado vacante por Román y, para colmo, Ledesma, mientras estuvo en cancha, fue no más que una mueca de sus mejores jornadas.

Con el pasar de los minutos se acentuó la ventaja que se suponía en las charlas previas: Corinthians empezó a exhibir una frescura física y en el juego que Boca, visiblemente sin reacción, no sabía cómo equiparar.

Falcioni disparó el primer cam- bio con la clara intención de ro- bustecer el ataque: Cvitanich por Ledesma con Mouche encargado de retroceder para ser volante en algunos movimientos y delantero cada vez que se apuntara hacia el arco de Cassio. Hasta que en un minuto se des- encadenó el final de la historia. Primero, Caruzzo desperdició la el movimiento más claro de Boca en ataque, con un cabezazo que terminó en las manos del arquero. Y pegada, en la jugada posterior, Schiavi cometió un error garrafal para un defensor con su vasta experiencia: jugó una pelota hacia adentro y en forma paralela hacia la posición de Caruzzo. Emerson, vivo y astuto, cortó la línea de pase, se llevó a Caruzzo a la rastra y definió como lo que es: un notable delantero que frente a Sosa cruzó el remate para bajarle el telón a este episodio de la Copa Libertadores.

¿Qué será ahora de este plantel y cuerpo técnico que un par de semanas atrás anhelaba la triple corona? Se quedó en la puerta del campeonato que festejó Arsenal y ahora recibió un verdadero martillazo como es terminar subcampeón en la Libertadores. Aún le queda el cruce con Racing, por la Copa Argentina. Sea lo que fuere en ese clásico, todo parecerá escaso. Insuficiente. Ahora es tiempo de reconstrucción. Lo que no se sabe aún en cómo, ni dónde, ni cuándo.

Puntajes

Boca va en busca de más gloria ante el Corinthians

Si al fútbol no lo amenazara el exitismo, Boca sería campeón antes de jugar esta revancha con Corinthians. No porque el equipo del astuto Tité sea un rival fácil. El título sin corona se les adjudica a Riquelme y compañía porque pelearon hasta el final los tres torneos, avalados por razones de juego y personalidad. Sin embargo, Boca no se conforma. Sabe que le falta la frutilla del postre. Pegar el golpe esta noche en el Pacaembú sería sumar la séptima Libertadores e igualar a Independiente. El pasaje a la memoria en todo sentido.

Dejando bajo la alfombra las di- ferencias internas entre jugadores y entrenador (¿habrá explosión después de mañana?), jugando a su manera, girando alrededor de Riquelme y evitando regalar espacios para que atrás Schiavi no sufra, irá Boca por ese pasaporte que lo obsesiona.

Habrá que ver hasta qué punto Corinthians puede manejar la pre- sión que significa salir a conquistar la primera Libertadores de su historia en un estadio hirviente.

¿Corinthians y su primera vez? ¿O Boca y su costumbre de hacerse campeón en tierra brasileña?

Formaciones

martes, 3 de julio de 2012

Hay Gran DT Inicial 2012

“Este viernes es el último día para conocer tus resultados. Conocé quiénes fueron todos los ganadores de Gran DT y no te olvides de imprimir tus diplomas. El viernes 6 de julio es el último día de actividad en el sitio. Y anda preparando el buzo de DT para el próximo Torneo”.

Historia de Primera

Con el pitazo final de Lunati termi- na para San Lorenzo la peor temporada de los últimos 30 años. El desahogo es infinito. Para la gente, para los jugadores, para el cuerpo técnico y para los dirigentes. Atrás quedan once meses llenos de angustias, de problemas económicos, de conflictos internos, de aprietes y presiones de la barra brava. La euforia se adueña de todos en el Nuevo Gasómetro. No hay vuelta olímpica, pero el escenario se parece al festejo de un título. Ya no importa nada. La temporada y la Promoción quedaron atrás. Es un triste recuerdo. Un aprendizaje. De aquí en adelante la reconstrucción no empieza en la B Nacional. Porque San Lorenzo es de Primera.

No alcanzan los dos goles de di- ferencia conseguidos en Córdoba. El estadio se llena de esperanzas durante la hora previa al partido y de angustia cuando Instituto se para en la cancha antes del minuto inicial: tres defensores y los otros siete jugadores en línea detrás de la mitad de cancha. La actitud inicial de Instituto es para atemorizar a los jugadores rivales y a todo el estadio. Y lo logra. El equipo de Darío Franco domina el juego. Es protagonista. Tiene la pelota, la hace circular a través de Videla, Encina y Lagos. Intenta llegar al área de Migliore. Se equivoca con los centros que le facilitan la tarea a los centrales de San Lorenzo.

Busca por abajo y siempre le faltan cinco para el peso. No logra ser claro en los últimos metros. Igual avisa.

Un remate desde afuera del área de Dybala, Migliore lo manda al córner. Llega un centro llovido y Migliore otra vez se esfuerza para mandar la pelota afuera. El local es un puñado de nervios. No hay propuesta futbolística. La idea es aguantar y meter alguna contra. La cuestión es aprovechar la velocidad y la entrega de Buffarini por derecha, el criterio y la buena pegada del uruguayo Salgueiro y el olfato goleador del otro oriental, Bueno.

Pasan los primeros 25 minutos y el equipo de Caruso Lombardi encuentra espacios para lastimar en cada llegada. Ortigoza mete un centro de crack, Salgueiro cabecea al gol y Chiarini demuestra una vez más que es un gran arquero.

Enseguida lo tiene Salgueiro pero salva Sills casi en la línea. Se van los primeros 45 minutos. San Lorenzo necesita otro tiempo para recuperar el aliento.

En la parte final el que sale con todo es el local. A los 30 segundos Salgueiro saca un derecho tremendo para que se luzca una vez más Chiarini. Dos minutos después lo tiene Ortigoza pero se duerme y se la quitan cuando va a definir. A los siete minutos todo el estadio se prepara para el festejo, Salgueiro lo deja solo a Bueno y el uruguayo, mano a mano con Chiarini, no puede definir. Esos goles desperdiciados agudizan la angustia de la gente. Instituto sigue jugando y buscando. La idea no se resigna, aunque le falta punch, determinación. Patea Dybala, responde Migliore. Entran López Macri y Coronel. A los 24, el primero desborda por derecha, el centro bajo se mete en el área chica y Lagos anota con el pecho. Hay confusión (ver aparte) pero Instituto está 1-0. Pasan cinco minutos que parecen mil. Llueven centros al área local que son como dardos en el alma de la gente. Ya está Romagnoli, el ídolo, en la cancha. Toma un rebote y rechaza la pelota. Le llega a Buffarini, que corre como Forrest Gump, pero hacia una meta. Chiarini rechaza, Kalinski la busca y desde atrás lo baja Barsottini, tontamente. Ortigoza vuelve a ser infalible. Define con personalidad. El tiempo se acaba.

Ya está. La historia de San Lorenzo sigue siendo de Primera.